Tus silencios son jeroglíficos que intento descifrar
y el pensamiento se queda estrecho
cuando la memoria se vuelve un rio espeso
con los hilos de tu geografía,
mientras el otoño acumula hojas secas en el patio.
Mi pulso late como el tic tac del reloj,
guardando el secreto que el viento protege
de la marea baja que de pronto lo inunda todo.
Hoy decido sentarme a la orilla de la niebla
ya no intento descifrar el muro silencioso
ni quiero cambiar el rumbo de la historia,
ni cuando mis sonrisas se vuelven de nieve.
Ya no me pregunto en que estación
se quedaron atrapados mis huesos
ni cuánta distancia
hay entre tu cuerpo y tu memoria.
Recojo los pedazos de mis propias preguntas,
estas aquí al alcance de mis dedos,
eres un planeta con una gravedad distinta,
intenté abrigar tus ausencias,
esperé que tu luz de faro me dejara entrar
cuando latormenta con fuerza desvela.
Me quedo en mi puerto respetando tu viaje
porque comprendo, al fin, que descifrarte
sería la única forma de perderte y no quiero.
Guillermina Covarrubias Medina
Junio 2026
DR.

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