17 abr 2026

Donde tú te haces verbo

 


Eres el hombre que huelo en la tierra húmeda
tras el paso voraz de la tormenta;
Necesito las palabras para explicar al mundo
que en tus manos habita la certeza
y en tus hombros, la solidez de la montaña.

Amo ese silencio tuyo, que no es vacío,
sino refugio en una llanura inmensa
y el silencio es mi ruido, nunca se apaga.
Me detengo a mirar el horizonte
con la paciencia del árbol
que sabe esperar su fruto.

Eres el barro que se hace cántaro
para calmar mi sed,
la piedra firme donde apoyo
mi cansancio, el pulso lento
de la tierra que me enseña a respirar.

En la paz de tu pecho he encontrado
un reino de luz, de siembra
y de calma profunda.
Hombre de tierra y de los tiempos,
quédate así, callado...
que en tu silencio escucho
todo lo que te amo.


Guillermina Covarrubias Medina
17 abril 2026



16 abr 2026

El Nido de Humo y Azúcar



Cuando no soy poeta, soy pastelera, hoy mis pensamientos corrieron entre Kuchenes y pie de nuez
Creo que nos sucede a casi todas las madres.


La tarde cae sobre los cerros y yo sigo aquí habitando ese silencio que solo dejan los hijos cuando crecen, sostengo una taza de café que ya no necesita calentar; mis ojos miran la puerta por la costumbre de haberla guardado durante años. Las teteras silban nombres que hoy son adultos, voces que resuenan en otros hogares, pero para mi el tiempo en esa cocina no ha pasado.
Cocinar esas "cositas ricas" es mi forma de rezar, cada pizca de azúcar es un deseo de dulzura para sus vidas, y el calor del fogón es el abrazo que no puedo darles en persona.
De pronto, el vapor del café se mezcla con el aire frío y la mesa vacía se transforma, el silencio hace el ruido de las almohadas chocando y las risas agudas que llenaban la casa de vida, es la batalla sagrada donde no había bandos; vuelan las plumas como nieve y los hijos chiquitos, despeinados y felices, se lanzan sobre mi en un abrazo eterno. Yo intento poner orden entre risas que me ganan la partida. Las plumas se pegan a las pestañas y se convierten en nubes.
Sonrío mirando a los cerros, porque sé que esas travesuras están guardadas en el fondo de la tetera, como piedras de río que vibran cada vez que los recuerdo. Mis hijos han crecido, pero son mi refugio, guardo el secreto con una calma trasfigurada.
Una pequeña avecita se posa en la rama del viejo árbol frente a la ventana. La miro y reconozco su aleteo esa "mi paloma fugitiva": la hija que partió antes de tiempo, dejando un nido vacío que ninguna palabra puede llenar. En este rincón del campo, el dolor no se grita, se amasa como el pan y se entibia en el fogón. Hay una paz secreta en saber que mi hija vive en el brillo de la primera estrella sobre el cerro.
El calendario marca una fecha cercana me amarro el delantal y empiezo en la mente, a preparar el pastel imaginario batiendo con suavidad cada recuerdo y el calor de las mañanas de domingo y de guerra de almohadas.
—Feliz cumpleaños, hija mía —susurro con los ojos húmedos pero el alma serena.
Al apagar la luz de la cocina, envío al viento un "nanay, nanay", sabiendo que ese bálsamo de amor llega a todos mis hijos: los que caminan lejos y la que vuela alto, y el nudo en la garganta se agiganta, ellos, mis hijos son el origen de todo consuelo, y en su voces, el dolor siempre encuentra su fin,

Guillermina Covarrubias Medina
17 de abril 2026
D.R.

15 abr 2026

Simulacro voy y vengo






Voy a despojarme de mis pasos inciertos,
caminaré en la ilusión de mi mente;
ahí donde el viento peina los trigales
en el silencio de las noches.


Voy a sacarle las agujas al reloj
para que las horas sean solo parpadeos;
y los minutos no mutilen mi paz
con las crónicas de antaño.


Voy a decirle a los ríos que su cauce es libre,
que no hagan represa en el torrente;
con las piedras que arrastró la tormenta,
desbocada como una cabra salvaje.


Voy a enmascarar la otrora mirada
para apagar la llama de la pasión;
soy la misma, la otra soy yo
en un simulacro de olvido.


Voy a revolver las cenizas
de la mujer de harapos y paja;
ya no busco la luz que me quema,
voy aprendiendo, por fin, a olvidar.


Guillermina Covarrubias Medina.
Abril 2026
D.R.

11 abr 2026

Voltaje Infinito


Donde el muro se rinde y vuelve a ser puerto,
la luz se nombra en seis letras:



Eres el faro de mi balcón no olvidado,
la luz del muelle en mi mapa interno.
No eres mar y, sin embargo, tu oleaje me guía
en la soledad donde mi barca encuentra puerto.


Yo soy la lámpara que aún se refugia en agostos,
allí donde el libro nace justo al filo de la noche.
Los latidos son heridas de tinta sobre el papel,
mientras los rayos refulgentes levantan una pantalla.


Mi rincón se llena y me recuerda tu sombra vacía,
en el polvo que baila sobre el rastro de tu ausencia
y lo que queda en la memoria es un corazón abierto
donde el eco de tu paso es ahora un silencio que habita.


Ahora soy el silencio que vibra en la luz de la pared
y yo, sin tu voltaje, finalmente me apago
vuelvo a ser un muro opaco oscuro
cuando el interruptor baja el telón.


Guillermina Covarrubias Medina.
Abril 2026
DR.

1 abr 2026

Tango arrabalero







Tango arrabalero
misterioso, sensual,
mágico abrazo elegante,
en el dulzor del tango
los alientos se juntan
en un eros casual
y en armonía los cuerpos
es universo sin destino 

Se escucha el ritmo del bandoneón
las sinfonías en el pecho
se acumulan sin sosiego
el pulso hace senderos
y el cielo se pega en la piel.

Cierro mis ojos, me dejo llevar,
comenzamos a volar
dos pegasos de fuego
danzando sobre nubes de algodón
abrazados en un mismo sueño.

A tu pecho me apretujas
música de violín es tu corazón
la sangre sube a cada compás
seduciendo la magia
de la herida de ayer.

Somos dos burbujas
en cadenciosos movimientos
en un influjo de pasión,
es conquista de seducción
cuando se bailan sentimientos
al ritmo del bandoneón.

Guillermina Covarrubias Medina.
06- 2013
inedito